Gritan “Fuera Temer” al presidente interino de Brasil en el inicio de los Juegos Olimpicos

Luego de este espectáculo maravilloso, declaro abiertos los Juegos de Río, celebrando la 31ª Olimpiada de la era moderna. La frase proferida por el presidente interino Michel Temer duró menos de los 10 segundos previstos. Pero cuando iba por la mitad ya estaba sepultada por una silbatina que alcanzó 105 decibelios y duró casi el triple.

Él debería haber empezado la frase con Declaro abiertos, pero decidió romper el riguroso protocolo por cuenta propia. De todas formas, no fue la primera ruptura de la noche: antes, al principio de la ceremonia, sólo se mencionó la presencia del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach. Contrariando el procedimiento supuestamente de rigor extremo, no se mencionó el nombre del presidente del país donde se realizan los Juegos. Hubo otra novedad más: en ningún momento las pantallas gigantes instaladas en el estadio Maracaná mostraron la figura de Temer. Fue como si él no estuviese donde estaba.

La razón obvia: mencionarlo sería despertar una oleada de abucheos y silbidos que empañaría el espectáculo.

En un primer momento se comentó que la omisión se debió a un pedido del gobierno brasileño. Luego asesores del interino dijeron que la iniciativa fue del COI.

Nadie pudo impedir, en todo caso, que al final de la ceremonia explotase otra fuerte oleada de gritos de Fuera, Temer.

El cartelito de Veloso

Caetano Veloso, una de las estrellas máximas del espectáculo inaugural, divulgó por redes sociales, luego de su presentación, una foto cargando un cartelito donde se leía Fora Temer.

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Ninguna sorpresa: a ejemplo de la casi totalidad de la especie artística y cultural brasileña, Caetano también se opone al golpe en marcha. Con él coinciden, de acuerdo con un sondeo de opinión pública divulgado ayer, 79 por ciento de los brasileños, que declararon rechazar Temer, mientras escasos 14 por ciento de los entrevistados aprueban su permanencia.

Nada, en todo caso, parece suficiente para impedir que el golpe institucional en marcha esté consumado a fines de este mes. Lo que pasará después, en las calles, nadie sabe.

Las protestas empezaron hace dos días, cuando la antorcha olímpica llegó al estado de Río. A medida en que los conductores de la antorcha se acercaban a la capital, aumentaban las medidas de seguridad.

En una ciudad vecina a Río, el conductor en turno, un cantante deescuela de samba del carnaval, no tuvo dudas: bajó sus pantalones para mostrar, pintadas en las nalgas, las palabras “Fora Temer”. Fue detenido en el acto, pero la imagen fue a parar a las redes sociales y ha sido un éxito inmediato.

Ayer, por la mañana, una manifestación en la playa de Copacabana cerró la avenida al borde del mar y forzó otro caso inédito en la historia de los Juegos Olímpicos: se hizo necesario cambiar el trayecto previsto para el desfile de la antorcha. A eso de las dos de la tarde soleada y amena, seis horas antes de la ceremonia de inauguración, ya había centenares de manifestantes en la entrada del Maracaná, protestando no sólo contra el golpe en marcha y el interino Temer, sino también contra la realización de la justa.

La policía disparó bombas de efecto moral para dispersar a los manifestantes. En San Pablo, los que se reunieron para criticar a Temer y la realización de los juegos de excepción tuvieron peor suerte: fueron duramente reprimidos por la policía local.

Temer llegó al Maracaná 15 minutos antes de que la ceremonia empezara. Venía de una recepción ofrecida en la sede de la representación del Ministerio de Relaciones Exteriores en Río, que reunió alrededor de 500 invitados. Menos de 10 por ciento de los presentes eran jefes de Estado o de Gobierno. La confusa situación política vivida en Brasil, con una presidenta electa por 54 millones de votos apartada de su cargo mientras es juzgada por 81 senadores, y con su lugar ocupado interinamente por un vicepresidente, que hasta hace poco era puramente decorativo, provocó que los Juegos Olímpicos realizados en Brasil concentraran el menor número de mandatarios de la historia reciente. Contra el centenar que estuvo en la edición anterior, en Londres, ahora menos de 40 han comparecido. Presencias de destaque han sido las del francés François Hollande, el argentino Mauricio Macri, el primer ministro italiano Matteo Renzi y poco más. La gran atracción de la recepción, sin embargo, no fue ninguno de ellos, sino Juliana Awada, la esposa de Macri.

Policías en la playa

Se espera que las manifestaciones contra Temer y el golpe en curso sean la tónica callejera mientras duren los Juegos. E igualmente se espera que, pese a todo el despliegue de fuerzas de seguridad –hay casi 80 mil hombres esparcidos por las calles de la ciudad, en un escenario rocambolesco en que soldados fuertemente armados surgen, en las playas, al lado de muchachas escasamente vestidas– seguirán los casos de violencia.

El mayor espectáculo deportivo del planeta apenas empezó, pero la delegación de periodistas chinos ya se vio en medio de un violento tiroteo entre traficantes y policías; el equipo de la televisión italiana fue asaltado en un barrio bohemio del centro de Río y muchos atletas sufrieron robos dentro de la misma Villa Olímpica.

Si no se cumplió el protocolo en la ceremonia inaugural, se cumple el duro protocolo de vivir en una ciudad abandonada a su propia suerte.

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