¿Qué pasaría si mañana se acabara Internet? Werner Herzog se pregunta en su ultima documental

Werner Herzog dedica su último documental a explorar las claves de nuestra vida en red, las promesas y peligros del mundo hiperconectado y la gente que lo protege.

¿Hay vida entre los ceros y los unos de nuestro mundo digital?

Werner Herzog quiere encontrar la respuesta a esa pregunta. Una pregunta que quizás todos deberíamos hacernos, pero que llama más la atención cuando se desliza de los labios de un hombre que vive sin teléfono móvil “por razones culturales, no quiero estar disponible todo el tiempo”, y usa internet estrictamente para el email, los mapas y el “conocimiento de acceso rápido; para un conocimiento profundo de algo, nunca miraría en Internet”.

“ Mi red social es nuestra mesa del comedor, que acomoda a un máximo de seis personas”, contaba Herzog hace unos meses en las páginas de The Daily Beast. Y aún así, o quizás por eso, el mito alemán no oculta su fascinación por la revolución tecnológica que está agitando nuestras vidas.

Su último documental es una prueba de eso. Lo and Behold: Reveries of the Connected World es una exploración coral, hilvanada por la siempre personal voz del cineasta, del increíble mundo en que vivimos, de las redes que nos unen y nos separan, las promesas y las trampas de la sociedad conectada, los retos y ensueños de la tecnología y el conocimiento “post-humano” que se avecina.

Pueden parecer temas fútiles o demasiado traídos para el nativo digital, pero la mirada de Herzog promete ángulos atípicos. Porque la mirada de Herzog nunca ha sido una mirada común.

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Al alemán le interesa lo que se ve y lo que se esconde. La realidad verificable, pero también el espacio que queda entre sus partes. Y, sobre todo, las ideas, la imaginación que nos ha llevado a donde estamos, y que hoy diseña futuros para todos.
“En el futuro no muy lejano, podrás tuitear tus pensamientos (sin necesidad de teclear)”, comenta uno de los entrevistados. “No sólo puedo imaginar una inteligencia artificial evolucionando de forma espontánea en internet. Es que no puedo decirte que no haya sucedido ya”, añade otro de los expertos.

Lo and Behold se fija en los logros, pero también en los rincones más oscuros de nuestra vida digital y de una tecnología que se ha vuelto omnipresente y omnipotente, hasta el punto de convertirnos en sujetos dependientes.

Por un lado, la mirada de Herzog desprende un entusiasmo casi extático ante las posibilidades. Por otro, apunta a los riesgos, a la fragilidad de Internet y nuestra sociedad telefónica. Porque, ¿acaso alguien puede asegurar que lo que hoy conocemos no dejará de funcionar algún día?

¿Qué pasaría si hubiera un gran apagón digital?

Al fin y al cabo, esa ha sido una de las obsesiones de Herzog a lo largo de su carrea: investigar, desde la ficción, las nociones de la civilización destruida, descompensada o vencida, perturbada por impulsos humanos que a menudo se mueven entre el delirio genial y la locura.

Hay quien está mirando de soslayo a Lo and Behold por el temor de que pueda ser poco más que un infomercial de la compañía de servicios informáticos que ha financiado el filme (NetScout). A nosotros nos cuesta creer que alguien como Herzog se haya dejado sobornar.

¿Serán los virus informáticos el germen de la locura humana del futuro?

Fuente: Playground

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