El Senado decide seguir adelante con “el golpe” disfrazado de “Impeachment” en Brasil

El golpe institucional avanza en el Senado de Brasil. En plena madrugada, luego de 15 horas de sesión, 59 votos favorables y 21 en contra confirmaron la imputación de Dilma Rousseff, en la segunda fase del proceso denominada “juicio de pronuncia”.

El informe realizado por el senador Antonio Anastasia (PSDB de Minas Gerais) de la Comisión Especial del Impeachment del Senado, que indicaba que el proceso de alejamiento de la presidenta debe ser llevado adelante fue puesto a votación en el plenario de la casa, resultando una expresiva derrota de Dilma y el PT, con 59 votos a favor del informe, 21 contrarios y ninguna abstención.

Con la aprobación del informe, la próxima y última fase del proceso de impeachment es el juicio por el plenario del Senado, previsto para fin de este mes.

Antes de la votación, los senadores petistas y sus aliados buscaron, por medio de medidas preliminares a la votación del informe, argumentar en contra de la posibilidad de que los senadores evalúen su mérito, valiéndose de argumentos tales como que las cuentas de 2015 del gobierno de Dilma aun no han sido analizadas por el Tribunal de Cuentas de la Unión, o que el senador informante pertenece al PSDB, partido directamente interesado en la caída de Dilma. Las consideraciones, evidentemente, fueron rechazadas por el plenario por la misma tabla de resultados.

Una votación que expresa la derrota del PT frente al golpe

La amplia diferencia entre votos favorables y contrarios al informe de Anastasia -casi el triple- es expresión incontestable de la consolidación del golpe institucional llevado a cabo por la derecha y que llevó a Michel Temer al gobierno.

Si aun había sectores del petismo que públicamente alimentaban la ilusión de que era posible revertir la votación de la Cámara de diputados y de la Comisión Especial del Impeachment en una votación en el plenario del Senado, ahora ese discurso se demostró una completa farsa. No sorprenderá, sin embargo, seguir viéndolo ser ridículamente levantado por petistas y sus líderes ante los medios y su base, aun que cada vez menos.

Una aceptación del golpe preparada durante mucho tiempo

El discurso petista de que “es posible revertir” el golpe por medio de la votación de los parlamentarios estuvo siempre combinado con su movimiento de no preparar e incluso desarmar cualquier intento de resistencia seria por fuera del parlamento, por medio de paros, huelgas o cualquier iniciativa independiente de los trabajadores, única forma efectiva de combatir el golpe institucional.

Todas sus convocatorias a movilizaciones fueron puramente “para la galería” y mientras los cientos de miles que fueron a los primeros actos fueron viendo consolidarse el golpe y la falta de una organización seria para la lucha, los propios actos como meras formalidades del petismo se fueron vaciando.

Eso es parte de la estrategia de un partido que, en primer lugar, hizo todas las alianzas posibles e imaginables con la derecha en nombre de una supuesta gobernabilidad, que en lugar de garantizar cualquier avance en los derechos de los trabajadores, de los explotados y oprimidos, solo hizo avanzar a las posiciones de las bancadas evangélicas, ruralistas, etc. Eso se complementa con la falta de resistencia al golpe y a la perspectiva del PT de aparecer como una “oposición responsable” para intentar volver al poder en 2018, a través de las elecciones, tejiendo un nuevo arco de alianzas tan o más podrido que el que preparó el golpe institucional.

Es fundamental para los trabajadores y oprimidos la lucha contra este gobierno golpista que se consolida a cada día en el gobierno, contra sus ataques y con una estrategia independiente, para poner en pie una Asamblea Constituyente en la que podamos alzar la voz y plantear las soluciones que queremos contra este régimen político patronal podrido.

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