El Arzobispo del Opus Dei de Lima Peru sobre el abuso: “La mujer se pone como un escaparate”

Las declaraciones de monseñor Juan Luis Cipriani, cardenal y arzobispo de Lima en la más reciente emisión de su programa radial, han generado el rechazo de miles de ciudadanos y líderes de opinión en Perú. El religioso del Opus Dei habló sobre el movimiento Ni una menos, de no violencia contra la mujer. Recomendó “recuperar el respeto de no ser abusadas en la televisión”, y remató: “las estadísticas nos dicen que hay abortos de niñas y no es porque hayan abusado de las niñas, es muchas veces porque la mujer se pone como un escaparate provocando”.

Más de 13.000 personas han firmado una carta en la plataforma Change.orgpidiendo al Vaticano la renuncia de Cipriani. Otros 400 piden a la emisora Radioprogramas la cancelación del programa sabatino del jerarca de la iglesia católica peruana. Los firmantes del pronunciamiento dirigido a la estación sostienen que el arzobispo se permite “expresar semanalmente ideas contrarias a los derechos humanos, respaldar abiertamente a políticos corruptos, ofender a quienes defienden los derechos de las minorías e inclusive responsabilizar a las niñas y adolescentes que padecen violaciones”.

La nueva ministra de la Mujer, Ana María Romero, rechazó la afirmación: “el escaparate que conocen en esos momentos (las víctimas) es el de la violación, de la vergüenza, del dolor, de la humillación”. Este martes, Romero anunció que participará en la marcha del 13 de agosto Ni una menos para fortalecer el combate contra la violencia sexual y familiar en Perú.

Según la OMS, el país andino ocupa el tercer lugar entre las naciones con más violencia sexual, violencia doméstica y de género, en los ámbitos rurales, y el noveno lugar en zonas urbanas. La Defensoría del Pueblo ha indicado que durante 2015 los Centros de Emergencia Mujer atendieron 2.678 casos y en lo que va del año, 1.815.

Tras el revuelo que generaron el sábado las declaraciones de Cipriani, el Arzobispado difundió horas después un boletín de prensa en el que el prelado lamentó “que sus palabras hayan podido interpretarse erróneamente”, y el lunes por la mañana declaró por teléfono en la misma emisora, pero no se disculpó.

“Quiero, con toda claridad, rechazar de parte mía cualquier violencia y cualquier trato que menosprecie a la mujer por su condición de mujer. He estado fastidiado leyendo y escuchando interpretaciones que, utilizando una frase totalmente desafortunada y equivocada, pretenden criticar de una manera francamente baja, la responsabilidad que tengo como pastor, como hombre, como peruano y como persona, de defender y proteger a la mujer siempre”, indicó.

El arzobispo de Lima, en el cargo desde 1999 y miembro del Opus Dei, expresa hace décadas opiniones políticas no solo en contextos de debate de derechos sociales, como la despenalización del aborto en casos de violación y la unión civil de personas del mismo sexo, sino también durante las elecciones.

En los años 90 respaldó el Gobierno de Alberto Fujimori, y fue criticado cuando era arzobispo de Ayacucho durante los años del conflicto armado interno, pues no recibía los reclamos de mujeres que buscaban a sus familiares desaparecidos. Incluso declaró entonces que la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, una red de instituciones dedicadas a la defensa de los afectados por la violencia de Sendero Luminoso o de las fuerzas armadas, era “una cojudez”.

En la misa Te Deum realizada el 28 de julio –como parte de las actividades de transmisión del mando presidencial– el arzobispo criticó por primera vez la convocatoria a la movilización del 13 de agosto, ‘Ni una menos’: “Las campañas para dañar la dignidad de la mujer en su ser mujer y madre, queriendo imponer la llamada ideología de género, no son humanas”, comentó en la Catedral de Lima.

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