Cínico discurso de Peña Nieto sobre migración en la Asamblea de la ONU

Aplicó el Plan Frontera Sur para impedir el paso de migrantes hacia el gigante del norte, por orden de Barack Obama, y ahora, pide erradicar discurso de odio contra migrantes.

En un torpe intento de reposicionarse tras el affaire Trump, Peña Nieto dio un discurso ante la 71 Asamblea de Naciones Unidas para terminar con el discurso de odio y discriminación contra los migrantes.

Fue en la sesión plenaria de la Reunión de Alto Nivel para atender grandes movimientos de migrantes y refugiados.

Allí, ante 191 jefes de Estado propuso siete puntos para llevar a cabo un acuerdo para una migración ordenada, segura y regular.

Los puntos que propuso son “un enfoque de derechos humanos que establezca las obligaciones de los Estados con los migrantes; una visión de corresponsabilidad entre los países de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes”.

Asimismo, “un reconocimiento a las aportaciones de los migrantes al desarrollo económico y social; un enfoque de inclusión social, que contribuya a erradicar la intolerancia, los prejuicios y el racismo; un marco de gobernanza de la migración que ofrezca alternativas para el manejo seguro y ordenado de los flujos migratorios”.

Por último, “mayor cooperación internacional para fortalecer las capacidades de los Estados en la atención integral de la migración, y la consideración del cambio climático y los fenómenos naturales como causas de migración.”

Además, Peña Nieto ofreció que México sea la sede de una reunión internacional preparatoria en 2017 y “seguirá trabajando para que se reconozca a los migrantes como agentes de cambio y desarrollo”.

México: gendarme de Estados Unidos

En julio de 2014, por orden expresa de Barack Obama, presidente estadounidense, Peña Nieto desplegó el Plan Frontera Sur para frenar la migración hacia el gigante del norte. Así, se militarizó la frontera sur, y se persigue a los migrantes que intentan realizar la peligrosa travesía por territorio mexicano.

Hombres, mujeres y niños están expuestos a la persecución de los agentes de migración así como de militares, policías y gendarmes, que también los violentan, les roban sus pertenencias, les exigen sobornos, como se ha denunciado en distintos medios.

Además, también enfrentan el peligro de los sicarios del crimen organizado, que los reclutan de manera forzosa para las actividades de la “economía ilegal”, incluyendo no sólo la producción y el tráfico de drogas, sino también la trata de mujeres, niñas y niños. Les cobran el derecho de paso, están expuestos a violaciones y además han desarrollado una “industria del coyote” para pasarlos a través de la frontera. Sólo de esta última actividad, obtienen 6,000 millones de dólares, según un informe dado a conocer por el portal Sin embargo.mx.

Se han dado además casos en los cuales los migrantes son entregados por militares o policías al crimen organizado, como sucedió en el caso de las masacres de San Fernando, Tamaulipas, que han quedado impunes.

Gracias a las condiciones de ilegalidad que establecieron los gobiernos mexicano y estadounidense, miles de migrantes viajan en condiciones de hacinamiento y además enfrentan la persecución de la Border Patrol al llegar a la frontera norte.

En la actualidad, es mayor el número de personas deportadas de México que de Estados Unidos y eso es resultado de la obediente aplicación de las órdenes emitidas por la Casa Blanca desde Washington.

Según cifras de la ONU, 400,000 centroamericanos cruzan territorio mexicano sin papeles. Al menos la mitad lo hacen huyendo del crimen organizado en sus países de origen. La mayoría son deportados, y enfrentan el peligro real de ser asesinados o violentados por las maras y los cárteles del narcotráfico centroamericano.

Sólo en 2015, México deportó 175,000 centroamericanos, lo que representa un incremento de 68% respecto de 2014 y supera la cifra de deportados desde Estados Unidos.

Mas aun: el gobierno estadounidense está enviado 75 millones de dólares al mexicano en equipamiento y capacitación para que policías, militares y agentes migratorios impidan el paso a los migrantes.

Nadie puede creer en el discurso de Peña Nieto: es otra maniobra para recomponerse de la actitud sumisa y servil que mantuvo frente al xenófobo candidato republicano Donald Trump.

Republicanos y demócratas, a pesar de que en apariencia tienen discursos distintos frente a la cuestión migrante, en realidad están de acuerdo en lo fundamental: mantener la militarización de la frontera, la persecución y la criminalización de los migrantes para incrementar la tasa de explotación del conjunto de la clase trabajadora multiétnica de Estados Unidos, en beneficio de los grandes capitalistas.

Fuente: La Izquierda Diario

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